FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN

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jueves, 8 de noviembre de 2007

AYUDA A TUS HIJOS A CONSTRUIR UNA SANA AUTOESTIMA

La autoestima es quererse a uno mismo y querer a los demás. Significa saber que eres valioso/a, digno/a, que vales la pena y que eres capaz, y afirmarlo. Implica respeto a ti mismo y enseñar a los demás a hacerlo.

La autoestima es un aspecto importante para el buen funcionamiento de un niño en todas las áreas de su vida, incluyendo su salud psicológica y su rendimiento escolar o académico. Una autoestima sana esta asociada a un buen funcionamiento afectivo y a una expresión adecuada de sus sentimientos.

Para ello los padres deben de estar pendientes de las necesidades afectivas del niño de reforzar sus puntos fuertes y todo lo que el hace bien.
Ayudarle a crear una imagen ajustada y positiva de si mismo, resaltando todo lo que nos gusta de el, incluidos sus comportamientos.

Enseñarle al niño a manejar sus errores y sus faltas.
Nunca se debe avergonzar o ridiculizar al niño cuando comete un error; si hay que hacerle ver cuando hace algo que esta mal para que el lo comprenda la diferencia. Es importante enfatizar que todos cometemos errores y que por lo tanto es algo natural.
Los padres pueden ayudar a sus hijos a identificar y comprender los pensamientos negativos, preguntándoles como se siente al pensar así. Hacerles preguntas como “por que piensas eso? ¿Cómo te sientes ahora?. Ayudar a los niños a evaluar tales maneras de pensar y los sentimientos que provocan y ayudarle a confrontar los pensamientos negativos y positivos y que entienda la diferencia y los sentimientos que se producen en ellos.
Es bueno que el niño comprenda que hay unos limites, que hay cosas y situaciones que tiene que respetar.
Al niño hay que darle la oportunidad de que se enfrente a sus conflictos y que ponga en juego sus habilidades para resolverlos autónomamente, esto le hace crecer en confianza.

Asegurarle nuestro cariño y afecto incondicional, independientemente de sus logros y comportamientos. El niño necesita sentirse seguro y querido por sí mismo para ir madurando afectivamente.


Esto supone mirar a los niños con respeto y cariño, con una visión que no este distorsionada por los propios temores y esperanzas de los padre, siendo capaces de reconocer sus capacidades, de reforzarlos, criarlos y ayudarles a reconocer todo lo bueno que cada uno tiene y que lo hace especial frente a los demás.